Mia Khalifa advierte a Estados Unidos: “Cañones más grandes hemos parado”
En un giro argumental que ni el guionista más drogado de Netflix se habría atrevido a proponer, la famosa actriz porno Mia Khalifa apareció esta semana convertida en la nueva heroína bolivariana del siglo XXI.
Desde una transmisión en vivo rodeada de banderas rojas, boinas prestadas y un retrato de Chávez que parecía mirarla con decepción, Khalifa sorprendió al mundo al pronunciarse a favor de la dictadura chavista y exigir, con lágrimas estratégicamente colocadas, la “liberación” de Nicolás Maduro… de la presión internacional, de la crítica y, de ser posible, de la realidad.
“Estados Unidos cree que puede intimidarnos con sanciones”, declaró con tono épico, “pero cañones más grandes hemos parado”. Nadie supo si hablaba de política exterior o de su filmografía, pero el mensaje fue recibido con aplausos en Miraflores y confusión en el resto del planeta.
Fuentes cercanas al Palacio de Gobierno aseguran que Maduro ya evalúa nombrarla Ministra del Poder Popular para la Resistencia Narrativa, un nuevo cargo destinado a explicar por qué todo va bien mientras absolutamente todo va mal.
Mientras tanto, Washington respondió con un comunicado lacónico:
“Respetamos la libertad de expresión, pero seguimos sin entender qué acabamos de leer”.
En redes sociales, el anuncio dividió opiniones. Algunos chavistas celebraron la llegada de una nueva “intelectual orgánica de la revolución”. Otros, más realistas, preguntaron si la revolución también incluirá ahora subtítulos en varios idiomas y con garganta profunda.
Al final, como toda buena sátira política, el episodio deja una moraleja clara:
en la era digital, cualquiera puede convertirse en analista geopolítico… especialmente cuando la comedia supera desde hace rato a la tragedia.
