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“¿Qué si quiere bolsa, señora?”, le dice por octava vez un cajero a Kitty Monterrey

*Al final la seguridad del Pali tuvo que intervenir ante la insistencia de la presidenta de CxL

Ya habían pasado más de 45 minutos desde que la señora Kitty Monterrey le contaba al joven cajero, Marlon Alexander Beteta, que ella como presidenta de Ciudadanos por la Libertad, no podía unirse a la Coalición Nacional, porque ahí estaba la Dora María Téllez y le había hecho mala cara en una reunión.

El joven cajero veía que la fila era cada vez más larga y lo peor es que era día de pago.

“Bueno señora ya le cancelé toda su compra, ahí van sus dos sandías, tres litros de leche, dos mosquiteros y tres disfraces de la contra”, le dijo amablemente Beteta.

Pero Monterrey no daba tregua y seguía hablando.

-Es que desde que Eduardo casi no me llama las cosas en el partido van mal. Nosotros con progres y comunistas no nos juntamos-, seguía en su perorata la presidenta de CxL.

-Señora va a querer bolsa o le doy una caja, esas sandías pesan-, le ofreció Marlon, que ese día cumplía apenas 15 días de trabajar en el Pali.

-Sabés qué es lo peor, que ahora que me acuerdo el Frente Sandinista hasta una vaca nos secuestró. Fue nuestra primera presa política y nadie dijo nada. Ahora todos quieren que seamos de la Coalición Nacional-, dijo más emocionada y tensa Monterrey.

-Señora, la fila está más larga, mi supervisor me va a sancionar por su culpa. Ahora entiendo a Daniel Ortega-, dijo en voz baja el cajero que ya estaba nervioso.

-No me jodan, hasta Miguel Mora y Saturnino están metidos en esa Coalición, ¿que será lo siguiente? ¿que vengan los del APRE, Pedro Carretón, Panchito Mayorga y los que quedan vivos de la UNO?-,gritó en medio del supermercado Kitty Monterrey.

-¡Qué si quiere bolsa señora!”, gritó también el cajero.

En ese momento llegó la seguridad del establecimiento para poner orden.

«¡Ve que lindo! Ahora me vienen a reprimir estos guardias, estos cachorros. Conmigo no se metan que mi gente es de la Contra», dijo amenazante y arrogantemente la señora presidenta del partido zancudo.

Monterrey pagó su factura y mientras se dirigía a su vehículo siguió hablando de la vaca secuestrada, de la Dora y de la alcaldía de Murra.

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